España Naturales Lanzarote:Lago Verde - Hervideros - Playa Blanca - Playa Papagayo

Lanzarote:Lago Verde - Hervideros - Playa Blanca - Playa Papagayo

Vista del Lago Verde o Charco de los Clicos en Lanzarote
Sur de Lanzarote Los Hervideros Papagayo

LANZAROTE, LAGO VERDE - HERVIDEROS - PLAYA BLANCA - PLAYA PAPAGAYO

Un recorrido por lo inhóspito y lo hipnótico

Hoy me echo a la carretera con dos objetivos en mi plan, una vez más a medio camino entre lo esperado y la sorpresa, una de las características de este viaje. Con esa idea y mi punto antisistema llego al primero de mis hitos, el esperado; uno de los lugares que apareció en todas mis búsquedas sobre Lanzarote, el Lago Verde o Charco de los Clicos. La carretera desciende en busca del mar, a través de una tierra árida a la que ya me he acostumbrado y que me resulta tan inhóspita como atractiva.

El pueblo de El Golfo aparece junto al mar, lo dejo a un lado para entrar en el aparcamiento que hay al comienzo del sendero que lleva hasta el Charco de los Clicos, por el que recorro un trayecto corto hasta que llego a un mirador desde el que puedo tomar algunas imágenes. Mi reto es que no sea la misma fotografía que la del resto de turistas que me acompañan durante el camino porque, al fin y al cabo, yo no soy un turista, soy un viajero ¿o tal vez no? En cualquier caso me quedo tranquilo al llegar a mi destino porque el sendero por sí solo ya vale la pena recorrerlo y ver el lago/charco también, resultado de la actividad volcánica de la isla. Me quedo el tiempo necesario para observar los detalles y no quedarme solo con la foto robada. Siempre hay algo más.

Olas rompiendo contra las rocas volcánicas en Los Hervideros

Abandono el lugar para ir en busca de la sorpresa, Los Hervideros, una formación rocosa resultado de la erupción del volcán conocido como Montaña Bermeja, por su color rojo, claro está. Sorpresa porque en mi plan de viaje solo contaba como una mera anotación al margen, sin más pretensiones. Agradezco nuevamente que sea fácil aparcar, enseguida estoy inmerso en las formas que el agua ha creado en la lava volcánica. Las olas chocan contra la roca rugiendo entre los huecos creados durante el transcurso de los siglos.

Camino por el lugar por escaleras que facilitan el acceso a algunos espacios y miradores que permiten que poco a poco me mezcle con el lugar. Esto sí que es una intervención de la mano del hombre sin apoderarse de la magia de la naturaleza. Una vez más el paisaje del malpaís, resultado de la lava vertida, me sobrecoge y me sitúa en otro planeta. Mi imaginación vuela, mi cámara no para de disparar: El mar, las rocas, el malpaís, la montaña bermeja al fondo. Un paisaje inhóspito, hipnótico, hermoso a mis ojos.

Vista de las Salinas de Janubio y el entorno costero

Sigo mi viaje, ahora hacia la civilización y otro de los lugares al que los buscadores web quieren llevarme, Playa Papagayo. Allí voy, no me resisto, a pesar de sentirme viajero en lugar de turista. Antes de llegar a mi destino hago dos paradas, la primera en la Playa y salinas de Janubio. Saco tiempo para detenerme, el viento me acompaña y aunque no ayuda a que sea una buen día de playa, no me importa, y recorro el lugar de forma tranquila y sosegada. Contemplo las salinas desde diferentes miradores. Es otra versión de la fusión entre la naturaleza y el hombre, esta necesaria: La sal y la vida. Aquí, soy viajero.

Llego a Playa Blanca, enclave en el que encajan todos los turistas, incluido yo. Recorro el paseo marítimo plagado de bares y restaurantes junto a una playa la mar de agradable. Yo, amante de la historia, no puedo renunciar a visitar el castillo San Marcial de Rubión de Femés y me maravillo de su entorno, una vez más del color azul de las aguas que lo rodean y que se queda grabado en mi retina.

Aguas cristalinas y arena dorada en las calas de Papagayo

Enfilo la carretera hacia el destino del día más sugerido, Playa Papagayo, lugar icónico al que las fotos ajenas convierten en idílico. Y lo es. Hay una enorme explanada para aparcar que encuentro bastante llena de vehículos aunque no tengo dificultad en encontrar plaza para mi coche. Llego al borde del acantilado y veo la playa a mis pies, resguarda del viento, tal vez sea ese uno de sus atractivos, al menos hoy. Algo se despierta en mí, el recuerdo de algunas de las playas que he dejado atrás hasta llegar aquí, más expuestas al viento pero con menos sombrillas abiertas; entonces, mi yo viajero, desanda los pasos y hunde los pies en la arena dorada de una de ellas, sin echar de menos los lugares icónicos, pero satisfecho y disfrutando del espacio en el que me encuentro.

EL MAPA DE LA RUTA

En el mapa tienes localizado el recorrido por el sur de la isla: desde El Golfo y el Charco de los Clicos, pasando por Los Hervideros y las Salinas de Janubio, hasta llegar a Playa Blanca y el entorno de Punta del Papagayo.

INFORMACIÓN ÚTIL

LA BELLEZA DE LO INHÓSPITO

Os dejamos los enlaces para planificar vuestras paradas en la costa suroeste. A pesar del gran magnetismo turístico de rincones como Playa Blanca o Papagayo, la belleza brutal del magma fundiéndose con el Atlántico nos recuerda que siempre podemos elegir nuestro propio sendero lejos de las rutas más trilladas. Os animamos a que viváis vuestra propia experiencia y busquéis esa proporción única entre expectativas y sorpresas.

EL BOTÍN FOTOGRÁFICO COMPLETO

Accede al álbum compartido en Google Photos para explorar todas las capturas de este viaje a Lanzarote a máxima resolución.

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