El Infante infantil y la espada paraguas.

El Infante infantil y la espada paraguas.

La Puerta Bisagra

Había leído mucho sobre Toledo y sus cuestas por lo que estaba preparado para ello. Caminé sin prisa pero sin pausa, respirando con tranquilidad, ascendiendo en busca de la Puerta Bisagra, probablemente la más llamativa de las que conserva la muralla y otro de los recuerdos de la visita que hice con mis padres. La rememoré majestuosa y la contemplé con las mismas sensaciones que entonces.

La crucé lanzándome a la piscina que es mi yo infantil, el que jugaba a ser caballero templario a las puertas de la tienda de mi padre, con un escudo de cartón y una espada de madera. El Infante infantil y su espada paraguas caminaban por Toledo.

La Mezquita del Cristo de la Luz

El ábside cristiana encajaba a la perfección con las columnas, arcos y bóvedas musulmanas. Una dosis más de equilibrios imposibles

Caminé en busca de la primera de mis ilusiones, La Mezquita del Cristo de la Luz. Ya imaginaba al caballo del Cid escarbando en la tierra y descubriendo al Cristo que le da nombre a la Mezquita. La encontré al cruzar la puerta de la muralla del mismo nombre. Mis ojos se llenaron de esos matices que tanto me gustan, la mezcla heterogénea de lo musulmán y lo cristiano, algo que ahora parece un imposible.

Allí ocurrió algo que sirvió a mis intereses curiosos. La chica de la taquilla (la visita costaba 2,5 euros) nos convenció para adquirir una pulserita en plan todo incluido monumental (8 euros). No incluía la Catedral, pero sí otras visitas que queríamos hacer y otras que no. Aún así, sucumbimos, para mi fue fácil.

Una vez dentro, el ábside cristiana encajaba a la perfección con las columnas, arcos y bóvedas musulmanas. Una dosis más de equilibrios imposibles.

Calle Alfileritos y Plaza Zocodover

Seguí caminando por calles empedradas e inclinadas, pero no me importaba, caminaba por ellas impregnado de la energía del Infante y su espada paraguas en la conquista de la ciudad de las tres culturas.

En la calle Alfileritos encontré la hornacina de la virgen donde las mujeres casamenteras depositaban, y por lo visto depositan, sus alfileres para que les ayude a encontrar a su esposo.

Mi caminar me llevó hasta la plaza Zocodover, cuyo nombre me recordaba a grupo de rock más que a mercado de animales árabe. Su arquitectura modernista me gustó, pero estaba lejos de la ciudad que mi yo, ese Infante caballeresco, deseaba encontrar.

Sin embargo, eso ocurrió pronto, cuando descendimos en busca del Puente de Alcántara tras visitar los exteriores del Alcázar que dejamos atrás lejos de sentirnos seducidos por el museo militar que alberga.

Puente de Alcántara

Allí apareció el medievo y el Infante de la espada paraguas pagó el portazgo para cruzar la puerta de la torre defensiva que le daba acceso a la ciudad.

Volví al siglo XXI seducido por la petición de un chico oriental. No diré chino, por si acaso fuese coreano. Tampoco diré japonés por si acaso fuese chino. El muchacho, después de hacernos una foto de pareja, nos pidió que nos hiciéramos una foto de grupo con él sosteniendo una letra "A" que al parecer formaba parte de un mensaje fotográfico a su novia que decía "happy birthday".

Dejamos atrás al chico oriental y decidimos seguir la senda ecológica que transcurre junto al Tajo bordeando la ciudad, aprovechando el sol que nos calentaba y que las predicciones auguraban que se marcharía. Aunque el paseo era muy agradable volvimos a la ciudad.


TOLEDO: Donde encontré lo que no buscaba

Te contamos las aventuras del infante infantil por las calles de Toledo.

DÓNDE ALOJARSE

HOSPEDERÍA DE LOS REYES. Es uno de esos alojamientos pequeñitos con encanto. Está al ladito de la muralla de Toledo y muy cerquita de la Puerta Bisagra y del centro de la ciudad.


DÓNDE COMER

El bar Skala, en el callejón de la sal, que desemboca en la calle Hombre de Palo. Un garito en plan bar de parroquianos pero con unos pinchos (tapas para nosotros) buenísimos y a buen precio

El "Tapas" y el "Enebro" realmente los únicos que tienen el enfoque de tapeo al que estamos acostumbrados. Ambos podréis encontrarlos cruzando el arco de la plaza Zocodover, bajando las escaleras y dejando atrás la escultura de Cervantes. El primero queda a la derecha y puedes elegir la tapa. El segundo está a la izquierda, en dirección al Alcazar, con la bebida te ponen tu bocatita.

El concepto de tapa en Toledo corresponde al de media ración, y no son baratas. No confundirse. Nosotros utilizamos la táctica de entrar, pedir un vino y ver qué pasaba. Si nos ponían un pincho, si no, y todas esas cosillas que se observan tras la barra de un bar.


El Hombre de Palo y las leyendas

Recorrí la calle del Hombre de Palo, donde hace siglos un autómata de madera se paseaba por ella recaudando donativos para un hospital. La calle Comercio, que hizo honor a su nombre. Bajamos a la plaza del pozo amargo cuyas aguas, según cuenta la leyenda, se amargaron por el llanto de una morita enamorada de un cristianito.

Y en esa búsqueda sin rumbo por las calles de Toledo llegó el descanso del Infante, el momento de recuperar las energías gastadas. Lo hicimos según nuestra costumbre, de parada en parada, de poquito a poquito, desde la calle del autómata de madera a la calle Sillería.

Más tarde, cuando el descanso del guerrero fue algo más que un deseo saciado, fuimos al encuentro de los pasos de semana santa, pequeños y discretos. Los vimos pasar deslizándose suavemente sobre ruedas o portados por hombres de trono que marcaban el paso con las horquillas sobre las que hacían descansar el paso en las paradas.

La lluvia apareció y el Infante echó de menos la espada paraguas, que había dejado en la Hospedería de los Reyes dominado por un insensato arrebato de optimismo. Sin embargo, como caballero que era, aguantó estoicamente la humedad pulverizada.

¿Sabes? Ese día encontré parte de las cosas que buscaba, sin saber que el Infante infantil de la espada paraguas se encontraría más adelante con algo que no pensaba, tal vez insulso, quizá anecdótico, pero que uniría al infante con el hombre y a la espada con el paraguas.

Espacio Más Instante

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