Polonia urbanos La mina de sal de Wieliczka

La mina de sal de Wieliczka

Galería de la mina de sal de Wieliczka, en Polonia
A 14 km de Cracovia 135 m bajo tierra Patrimonio de la Humanidad

UNA MINA EN LA ESTANTERÍA

El disco se llama Preisner's Music y me llegó hace muchos años. Zbigniew Preisner, el compositor de Azul, Blanco y Rojo, las películas de Kieślowski, quería saber si su música se tenía en pie fuera del cine. Para averiguarlo bajó a la mina con la Sinfonia Varsovia, dirigida por Zdzisław Szostak, con la soprano Elżbieta Towarnicka y con cuatrocientos metros de cable hasta los equipos de grabación de la superficie. Ordenó sus temas de cine en una suite de cinco partes, separadas por un golpe de gong, y el disco salió en 1995. En el librito cuenta que allí abajo oyó por primera vez su música «exactamente como la imaginaba».

Desde entonces tuve una mina en la estantería. Ocupaba lo mismo que cualquier otro disco, pero al ponerlo el salón se llenaba de un eco que no era suyo. Mi salón tiene la acústica de un salón. Durante setenta y cuatro minutos tenía la de una capilla de sal.

Apunté Wieliczka en la lista de sitios a los que tenía que ir al menos una vez en la vida.

UN COMPOSITOR QUE NO EXISTIÓ

Puse el disco muchas veces sin saber casi nada de lo que sonaba. Lo fui aprendiendo después, tema a tema.

El autor más misterioso de aquellas películas no existió nunca. Se llamaba Van den Budenmayer, era holandés, del siglo XVIII, y se lo inventaron entre Kieślowski y Preisner porque a los dos les gustaba Holanda. Tiene música en Dekalog, en La doble vida de Verónica, en Azul y en Rojo. Preisner componía y el holandés firmaba. Siempre me pareció un buen trato, sobre todo para el holandés.

Por el disco pasa también Europa Europa, la película de Agnieszka Holland sobre un chico judío que sobrevive a la guerra haciéndose pasar por alemán. Y al final, después del último gong, la Canción para la unificación de Europa. En Azul la deja a medias un compositor que se mata en un accidente de coche, y la terminan su viuda y un colaborador. El coro canta en griego el himno al amor de la carta de San Pablo a los corintios. La película es de 1993, el año en que entró en vigor el tratado de Maastricht. Polonia no entró en la Unión hasta 2004. Un compositor polaco le puso música a la unión de Europa once años antes de que su país pudiera formar parte de ella.

Su música siguió viajando sola. Kieślowski murió en 1996 y Preisner le escribió un réquiem, Requiem for My Friend, que se estrenó en Varsovia en 1998. El Lacrimosa de ese réquiem suena en El árbol de la vida de Terrence Malick, y el Dies irae en La gran belleza de Sorrentino y en The Crown. En 2006 dirigió a la Filarmónica del Báltico en los astilleros de Gdańsk, donde nació Solidaridad, en el concierto de David Gilmour.

El disco de la mina se quedó a las puertas de todo aquello. Es de 1995 y termina con Europa a medio unir.

TRESCIENTOS OCHENTA ESCALONES

Fui en 2008, por mi cuenta. Si llevaba audioguía, se me ha borrado. De la escalera sí. Madera, tramos cortos, rellanos, una vuelta tras otra alrededor del pozo Daniłowicz, hasta el primer nivel, a sesenta y cuatro metros. Trescientos ochenta escalones. Abajo hace diecisiete grados todo el año.

Bajo Wieliczka se saca sal desde hace siglos. Un documento de hacia 1124 ya llama al sitio Magnum Sal, la Gran Sal, y los primeros pozos son del siglo XIII. Casimiro el Grande le dio un estatuto en 1368, y en su tiempo la sal llegó a dar un tercio de lo que entraba en las arcas del reino. Con ella se pagaron obras del Wawel y la universidad de Cracovia. En la cámara que lleva su nombre hay un busto suyo tallado en sal. Es una de las fotos de aquel día que acabaron en este blog.

Busto de sal del rey Casimiro el Grande en la mina de Wieliczka

Había un oficio que no tenía nada de turístico. El penitente se metía por las galerías con la ropa empapada y una llama, buscando el metano para quemarlo antes de que se acumulara y lo hiciera saltar todo por los aires. Yo lo he leído en una pantalla. Ellos lo hacían a oscuras.

LOS QUE BAJARON ANTES

Según la tradición, Copérnico bajó en 1493, cuando estudiaba en Cracovia, y hoy tiene una estatua de sal. Goethe vino en 1790. Chopin está apuntado en el libro de visitas el 23 de julio de 1829. Preisner, por tanto, no fue el primer músico que se metió ahí abajo. Tampoco el primero que tocó. Desde 1830 la mina tiene su propia banda, que en tiempos de los austriacos acompañaba a los visitantes de cámara en cámara.

Los caballos bajaron a principios del siglo XVII y se quedaron cuatrocientos años. Vivían abajo. El último se llamaba Baśka. Salió en 2002, después de trece años bajo tierra, y lo subieron en el turno de noche para que los ojos se le fueran haciendo a la luz poco a poco. Llegué seis años tarde y me alegro.

La mina también tuvo sus años negros. Entre agosto y octubre de 1944 los alemanes trajeron aquí a presos judíos de los campos para trabajos forzados. Y la amenaza de siempre es el agua. La producción terminó en 1996, pero más de trescientos mineros siguen trabajando abajo, ahora para que el agua no se la coma.

LA CAPILLA DE SAL

En el fondo de todo esto está Kinga, una princesa húngara a la que casaron en el siglo XIII con el duque de Cracovia. La leyenda dice que pidió sal como dote, que tiró su anillo de compromiso a una mina de Hungría y que el anillo apareció dentro del primer bloque de sal que sacaron en Wieliczka. Es la patrona de los mineros. Juan Pablo II la hizo santa en 1999.

Su capilla está a ciento un metros. Tiene cincuenta y cuatro de largo y doce de alto, y es toda de sal. El suelo, el altar, los relieves y las lámparas, hechas con cristales de sal. La tallaron tres mineros, los hermanos Józef y Tomasz Markowski y Antoni Wyrodek, entre 1896 y 1963. Wyrodek talló en la pared una Última Cena a partir de la de Leonardo.

Ahí me peleé con la cámara. Los lados de la capilla son oscuros y las lámparas brillan mucho, y la compacta que llevaba en 2008 no podía con las dos cosas a la vez. Si medía la luz para ellas, las paredes se quedaban negras. Si la medía para las paredes, salían como manchas blancas, sin un solo cristal. Entre disparo y disparo pasaba gente por delante. Hice muchas fotos. Casi ninguna se parece a lo que tenía delante.

Lo que no sale en ninguna foto es cómo suena. La sal es dura y casi no absorbe nada, así que en una sala de ese tamaño el sonido va de pared en pared antes de apagarse, y a cien metros de profundidad no llega ni un ruido de fuera. Por eso en la capilla se dan conciertos y misas cantadas, y por eso han bajado a tocar Nigel Kennedy o Blackmore's Night. Un poco más abajo, a ciento veinticinco metros, la cámara Warszawa es una de las salas de conciertos más profundas de Europa. Ese rebote, el que deja cada nota colgando, es el que yo llevaba años oyendo en el salón sin haber pisado la mina.

Un coro de Múnich, MiCapella, lo puso a prueba cantando un jodler alpino ahí abajo.

El disco habla de una iglesia subterránea a ciento treinta metros. Santa Kinga está a ciento uno, y es la más grande. Nunca he sabido si la orquesta tocó en esta.

DIECIOCHO AÑOS DESPUÉS

Para escribir esto he tenido que leer mucho. Casi todo lo que cuento de la mina lo he sabido estos días, no aquel. De la visita me quedan la escalera, el frío y la capilla, y poco más. El resto lo he ido rellenando con las fotos, y las fotos solo guardan lo que me dio tiempo a encuadrar mientras me peleaba con la exposición. Me incomoda escribir como si me acordara de todo. No me acuerdo. Me pasé media mina mirando una pantalla del tamaño de una caja de cerillas.

DE OÍDAS

El disco sigue en la estantería. Ahora, cuando suena la canción del final, sé que se grabó debajo de un pueblo que lleva ocho siglos sacando sal. No la escucho igual.

A la mina fui una vez, como ponía en la lista. El disco lo habré puesto trescientas. La sigo conociendo de oídas.

Debajo tienes el concierto, los enlaces oficiales, el álbum de fotos y la información práctica para la visita.

GUÍA PRÁCTICA Y ENLACES

Datos revisados en octubre de 2026

EL CONCIERTO DE WIELICZKA

Preisner's Music, grabado en la mina, en el canal de Preisner Productions.

EL BOTÍN FOTOGRÁFICO COMPLETO

Todas nuestras fotos de Polonia en la galería de 500px.

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CÓMO LLEGAR

Distancia — La mina está en Wieliczka, a unos 14 km del centro de Cracovia.

En tren — Desde Kraków Główny hasta la última parada, Wieliczka Rynek-Kopalnia, en unos 25 minutos y por unos 6,50 zł. La entrada de la visita, el pozo Daniłowicz (ul. Daniłowicza 10), está a un paseo de la estación.

En autobús — El 304 os deja cerca de la entrada en unos 40 minutos.

Cuánto tiempo — Entre la visita y los trayectos se va una mañana. Por la tarde da tiempo a seguir con Cracovia.

LA VISITA

La Ruta Turística — Hoy es siempre con guía y dura entre dos y tres horas, contando el museo de las salinas que hay al final. Son 3,5 km por los tres primeros niveles, hasta 135 m de profundidad.

Escalones — Más de 800 en total. La primera bajada, hasta los 64 m del primer nivel, tiene 380. Se vuelve a la superficie en el ascensor de los mineros, desde el nivel III.

Temperatura — Entre 17 y 18 ºC todo el año. Llevad algo de abrigo y calzado cómodo.

Idiomas — Hay visitas en polaco, inglés, español y otros idiomas. Para cualquier idioma que no sea polaco o inglés, la entrada hay que comprarla antes por internet.

La visita en polaco — Es la más barata. Si no os importa no entender al guía, es una buena forma de ahorrar.

ENTRADAS

Precios de 2026 — Con guía en idioma extranjero, 143 zł en temporada baja y 159 zł en temporada alta (reducida, 121 y 131 zł). En polaco, entre 103 y 119 zł. Menores de 4 años, gratis. Hay entrada familiar para dos adultos y dos niños.

Horario — La Ruta Turística abre de 8 a 18 h.

Dónde comprarlas — En la web oficial de la mina, que tiene versión en español. En verano las horas buenas se agotan, sobre todo en inglés y español.

LO QUE NO OS PODÉIS PERDER

La capilla de Santa Kinga — A 101 m, con 54 m de largo y todo tallado en sal, lámparas incluidas. La tallaron tres mineros, los hermanos Józef y Tomasz Markowski y Antoni Wyrodek, a lo largo de 67 años, y todavía se dice misa los domingos.

Las esculturas de sal — Repartidas por todo el recorrido. Entre ellas, Casimiro el Grande y Copérnico, que según la tradición visitó la mina en 1493.

Los lagos — Hay varios lagos de salmuera a lo largo de la ruta.

DORMIR BAJO TIERRA

El sanatorio — La mina tiene un balneario subterráneo a 135 m para problemas respiratorios, con estancias de uno a tres días y tratamientos de cuatro a veintiuno.

Una noche abajo — Con la oferta «Healthy Sleep» se duerme en la cámara Stajnia Gór Wschodnich, que fue la cuadra de los caballos que trabajaban en la mina. Tiene 28 plazas y ni cobertura ni internet. Hay que llevar toalla.

MÚSICA EN LA MINA

Conciertos — La cámara Warszawa, a 125 m, es una de las salas de conciertos más profundas de Europa. La programación está en la web de la mina.

La banda de la mina — Existe desde 1830 y presume de ser una de las orquestas de viento más antiguas de Europa. En tiempos de los austriacos tocaba para los visitantes en las cámaras.

El disco — Preisner's Music (Virgin, 1995). Zbigniew Preisner con la Sinfonia Varsovia, dirigida por Zdzisław Szostak, y la soprano Elżbieta Towarnicka. Se grabó en una iglesia subterránea de la mina, a 130 m según el propio disco. Son 74 minutos en cinco partes, con cantos en polaco, latín y yidis. En Polonia fue doble disco de platino.

Para seguir escuchando — La doble vida de Verónica (1991), la trilogía Tres colores (1993-1994), Requiem for My Friend (1998), dedicado a Kieślowski, y On an Island de David Gilmour (2006), con arreglos de Preisner.

UN POCO DE HISTORIA

La sal del reino — En el siglo XIV, con Casimiro el Grande, la sal de Wieliczka y Bochnia daba en torno a un tercio de los ingresos del reino. Con ella se pagaron, entre otras cosas, obras del Wawel y de la universidad de Cracovia.

El final de la mina — La sal gema dejó de extraerse en 1964. La producción comercial, por disolución, terminó en 1996. Hoy la sal de Wieliczka solo se obtiene evaporando agua salada.

En cifras — Más de 287 km de galerías y 327 m de profundidad repartidos en nueve niveles. La visita recorre menos del 2 %.

Patrimonio de la Humanidad — Desde 1978, en la primera lista de la UNESCO. Entre 1989 y 1998 estuvo en la lista del patrimonio en peligro. En 2013 se le sumaron la mina de Bochnia y el castillo de las salinas de Wieliczka.

Los precios cambian cada temporada. Comprobadlos en la web oficial antes de ir.

Código ético — Ninguno de los sitios mencionados ha pagado por aparecer en este espacio.

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