A veces me pregunto si realmente existen espacios únicos, de esos que sí o sí hay que visitar para tener la experiencia de vivirlos. Mis pies han recorrido lugares que afirmaban serlo pero que a la vez me recordaban a otros en los que ya estuve. Hoy, una vez más en esta isla, es día de caminar entre volcanes e incluso de meterme en su interior y no sé si Lanzarote es el único lugar del mundo en el que puedo hacerlo, pero sí puedo asegurar que transmite la sensación de caminar sobre una tierra todavía caliente, con el magma a pocos metros bajo tus pies.
Del malpaís hasta Arrecife, la capital de la isla
Estoy en un lugar en el que, a muy poca distancia, puedo visitar tres volcanes. El volcán del Cuervo, La Montaña Negra y la Montaña Colorada. He sacado la cámara de fotos y no he dejado de fotografiar el malpaís, ese terreno desolado e inhóspito que quizá no sea único pero que resulta impactante.
Llaman la atención los colores; el rojo y el negro, la ausencia de vida, el tamaño y los volúmenes de la tierra, el grano fino que resbala por el cono del volcán. La piedra gruesa y de formas caprichosas que ha creado la lava al enfriarse. Miro a mi alrededor y me convenzo de la imposibilidad de caminar por aquel terreno, tanto más construir, cultivar o hacer cualquier cosa parecida a vivir.
En los casos de Montaña Negra y Montaña Colorada me limito a caminar alrededor del cono volcánico observando las diferencias en el sedimento generado por la ceniza y el creado por la colada de lava al abandonar el cono volcánico.
Para llegar al volcán de El Cuervo el sendero me lleva a través del malpaís, y me convenzo de que ahí no se puede vivir, casi ni caminar. En esta ocasión, una abertura en la pared del volcán me permite colarme en su interior y la experiencia me sobrecoge. No puedo evitar que lo aprendido en estos días sobre volcanes tome protagonismo en mi cabeza y mi imaginación vuele.
Desde allí, todavía impactado, conduzco hasta la costa, buscando la ciudad de Arrecife, capital de la isla. Pero antes, hago una parada en el paraje de Las Grietas, una ladera quebrada por la acción del volcán Montaña Blanca, donde puedo caminar entre las distintas capas de sus erupciones, moldeadas por la acción del agua y el paso del tiempo. Es un espacio distinto de los anteriores, laberíntico y con la belleza de todo lo que se construye con la paciencia de los ritmos geológicos. Una vez más disparo y disparo, siempre con la duda de haber sido capaz de captar lo que veo y la emoción que siento.
Termino mi ruta alejándome de lo salvaje para dar un paseo por Arrecife, la capital de la isla, y ahí dejo que mis sensaciones cambien, se calmen un poco, o tal vez solo se moldeen, como la lava del volcán Montaña Blanca. Me relajo caminando alrededor del Charco de San Ginés, me alegra descubrir librerías de esas que te invitan a quedarte y doy rienda suelta a mi niño interior cruzando el puente de Las Bolas que me lleva hasta el Castillo de San Gabriel, metido en el mar, en una isla que me da la oportunidad de disfrutar de otros colores, el azul del mar, la arena dorada de la playa y el blanco de las casas. Me quedo con esa idea de la diferencia de los matices de los colores, de los espacios y de la vida. Reviso las imágenes capturadas y me pregunto si reflejan lo que han captado mis pupilas y sobre todo lo que me han hecho sentir. Definitivamente tengo que hacer más fotos.
En el mapa tienes los sitios de los que hablo en esta entrada y en su guía, de los tres volcanes y sus aparcamientos a Las Grietas y Arrecife. Los números solo sirven para localizar cada sitio. En oscuro, los aparcamientos. Pulsa en cada uno para ver qué es. Debajo tienes los enlaces, el álbum fotográfico completo y la información práctica para tu recorrido. Información oficial, consejos y recomendaciones para tu recorrido. Accede al álbum compartido en Google Photos para ver todas las capturas del viaje a Lanzarote a máxima resolución. Comparten aparcamiento junto a la LZ-56, la carretera que baja de Mancha Blanca a Masdache, a la altura del km 4,5. El sendero del Cuervo es circular, de unos 4 km, y se hace en una hora u hora y media. Cruza el malpaís hasta una abertura en la pared del cono por la que se entra al cráter. A Montaña Negra se le da la vuelta por un sendero que sale del mismo aparcamiento. Los dos están en el Parque Natural de los Volcanes, así que no se puede salir de los senderos ni llevarse piedras o ceniza, y hay sanciones. No hay sombra ni agua. Ojo con el acceso. En épocas de mucha gente, como la Semana Santa, el Cabildo ha cerrado este aparcamiento y ha puesto guaguas gratuitas desde la ermita de Los Dolores, en Mancha Blanca, y tiene previsto limitar las visitas con reserva. Conviene mirar cómo está antes de ir. Es el sendero nº 2 de la red de Tinajo. Tiene su propio aparcamiento en la LZ-56, en el km 2,5, muy cerca del del Cuervo. Rodea el cono en una hora, es fácil y tiene paneles explicativos. En su ladera sureste hay una enorme bomba volcánica. Están en la ladera de Montaña Blanca, junto a la LZ-35, entre San Bartolomé y Tías, y no hay ninguna señal. Se aparca en una explanada de tierra al lado de la carretera, se pasa al otro lado por un túnel y un sendero corto sube hasta las grietas. La entrada es libre. Son pasillos estrechos que el agua ha ido abriendo en las capas de las antiguas erupciones. No hay sombra ni agua y el picón resbala, así que mejor con buen calzado. El Charco de San Ginés es la laguna de mar en torno a la que nació el primer barrio de pescadores de la isla, remodelada según un proyecto de César Manrique. Se rodea por una pasarela en unos doce minutos, entre bares y restaurantes. El Castillo de San Gabriel, levantado en el siglo XVI sobre un islote frente a la ciudad, se alcanza por el puente de las Bolas y hoy es el Museo de Historia de Arrecife. Abre de lunes a sábado, de 11 a 17 h, y la entrada cuesta 3 €, gratis para menores de 12 años. Para aparcar, el recinto ferial junto a la playa del Reducto es gratuito, y en el centro hay zona azul. Datos revisados en octubre de 2026. Código ético — Ninguno de los lugares mencionados ha pagado por aparecer en este espacio.
LANZAROTE. LOS COLORES DE LA MONTAÑA Y LA CIUDAD
TRES VOLCANES
DENTRO DEL CUERVO
LAS GRIETAS
ARRECIFE
EL MAPA
GUÍA PRÁCTICA Y ENLACES — DEL MALPAÍS A ARRECIFE
SENDERO VOLCÁN DEL CUERVO
Ficha del sendero del Aula de Naturaleza de Máguez, del Cabildo.
MONTAÑA NEGRA
Ruta, altura y cómo llegar.
MONTAÑA COLORADA
Sendero nº 2 de la red de senderos de Tinajo.
LAS GRIETAS
Cómo llegar y consejos para la visita.
ARRECIFE
Turismo Lanzarote, con el Charco de San Ginés y los castillos.
EL BOTÍN FOTOGRÁFICO COMPLETO
EL VOLCÁN DEL CUERVO Y MONTAÑA NEGRA
MONTAÑA COLORADA
LAS GRIETAS
ARRECIFE
LANZAROTE, ENTRADA A ENTRADA
TU VIAJE A LANZAROTE
Guía práctica de la isla y el recorrido completo
1 · LA LLEGADA
Puerto del Carmen y Playa Chica
2 · LAS MONTAÑAS DE FUEGO
Timanfaya y los viñedos de La Geria
3 · SENDEROS DE LAVA
Cueva de los Verdes, Jameos del Agua, Haría y Teguise
4 · EL NORTE
Caletón Blanco, Mirador del Río y las dunas de Famara
5 · EL SUR
Lago Verde, Los Hervideros, Janubio y Papagayo
6 · LA MONTAÑA Y LA CIUDAD
Del malpaís de Tinajo a Arrecife · Estás aquí
Hay una cosa de este viaje que todavía no he contado. La ruta lleva el nombre del Loira, y el tercer día lo paso casi entero con otros ríos. Una hora con él por la mañana, otra por la tarde, y lo demás con el Indre y con el Vienne. Lo planeé así en casa, con el mapa abierto en la mesa de la cocina. Sobre el papel parecía una cuestión de kilómetros. Encima de la bici, es ponerle los cuernos al río que da nombre a la ruta.
Para empezar, el día arranca en el jardín del amor de Villandry, que no es el mejor sitio para alguien con planes como los míos. Los jardines de este castillo los recuperó un español, Joachim Carvallo, que lo compró en 1906 cuando estaba a punto de venirse abajo. En el del amor, el boj está recortado en cuatro dibujos, uno por cada manera de querer. Corazones y llamas para el tierno. Un laberinto para el apasionado. Para el trágico, hojas de espada y de puñal, rodeadas en verano de flores rojas que recuerdan la sangre de los duelos. Y para el voluble, abanicos, cartas de amor y cuernos, entre flores amarillas, el color de la traición. Me quedo plantado frente a este último. Es el mío.
Luego cojo la carretera que corre sobre el dique, pegada al Loira. Aquí al río lo tienen cercado de diques desde la Edad Media, porque tiene mal carácter y en cada crecida se sale de madre. Visto desde lo alto es inmenso. Tiene islas de arena en mitad del cauce, y la orilla de enfrente queda tan lejos que los árboles parecen de otro país.
Me da el viento de cara y en lo alto del dique no hay dónde esconderse. Una hora entera pedaleando encorvado, con los muslos ardiendo desde el principio. Si fuera con más gente, alguien tiraría delante y yo me pegaría a su rueda. Como voy solo, el viento es todo para mí y no puedo culpar a nadie. A mitad de camino se me pasa por la cabeza dar la vuelta. Me avergüenza haberlo pensado con menos de quince kilómetros en las piernas.
En Bréhémont la ruta oficial continúa por el dique, sin apartarse del Loira. Un cartel más modesto señala Azay-le-Rideau, valle del Indre arriba. Tuerzo hacia allí.
El Indre es estrecho y perezoso, y aquí no hay dique que se interponga. El camino lo sigue casi a la altura del agua y, entre los árboles, el viento deja de existir. Primero noto alivio. Luego, culpa por el alivio.
En este valle situó Balzac El lirio en el valle, donde un muchacho se enamora de una mujer casada. Lo escribió en parte en Saché, que está a un paso. Así que aquí ya se venía con malas intenciones mucho antes de que llegara yo.
El castillo de Azay-le-Rideau se levanta sobre una isla del Indre, con el agua lamiéndole los cimientos y un estanque delante que lo copia boca abajo. Lo encargó en 1518 Gilles Berthelot, que era tesorero del rey y apenas aparecía por allí. Quien dirigió la obra fue su mujer, Philippe Lesbahy. En 1527, con la casa sin acabar, él tuvo que salir del país por un lío con las cuentas del reino, y el rey se la quedó. En el interior han rehecho la habitación de ella. Para mi gusto es la mejor de todas, y me parece de justicia.
A media tarde, cerca de Rigny-Ussé, regreso al Loira. Ya no sopla, y el agua tiene color de plomo. Pedaleo junto a él un buen rato, sin atreverme a mirarlo de frente.
Ussé, el castillo que según la tradición inspiró La bella durmiente, guarda una boda muy a propósito. En 1462, su señor, Antoine de Bueil, se casó con Jeanne de Valois, una hija que Carlos VII había tenido con su amante, Agnès Sorel. Ella aportó una dote de cuarenta mil escudos de oro. A la reina, que yo sepa, nadie le pidió opinión.
Sobre la terraza crecen dos cedros del Líbano, regalo de Chateaubriand en 1808 a la duquesa de Duras, esposa del propietario de aquellos años. El cartel no explica por qué. Después de todo el día dándole vueltas a lo mismo, ya desconfío de cualquier regalo.
Cuando cae la tarde abandono el Loira por segunda vez, y ahora para dormir con otro. Chinon queda en el Vienne, con la fortaleza alargada sobre la roca y las casas amontonadas al pie. La cuesta la hago andando, con la bici al lado, cincuenta y tantos kilómetros en las piernas y el viento de la mañana metido todavía en los huesos.
En la fortaleza se recuerda al delfín Carlos, el mismo de la boda de Ussé. En 1429 andaba por aquí sin corona, y media Francia murmuraba que no era hijo de su padre. El tratado de Troyes lo había apartado de la sucesión, y detrás vino el rumor de que era bastardo. Ese año se presentó Juana de Arco para empujarle a coronarse en Reims. Lo que hablaron a solas no se sabe. Algunos historiadores piensan que le quitó esa duda de encima. O sea, que unos cuernos que nadie pudo probar estuvieron a punto de dejar a Francia sin rey. Y aquel mismo hombre, años después, casó a una hija bastarda con el señor del castillo de al lado.
De noche, en la habitación del hotel, despliego el mapa sobre la colcha. El Cher desemboca en el Loira al lado de Villandry. El Indre, pasado Ussé. El Vienne, mañana, en Candes. Todos los ríos con los que me he ido estos días terminan en él. Uno puede irse con quien quiera, que el Loira acaba recogiéndolo todo.
Mañana bajo con el Vienne hasta Candes, donde los dos se juntan. Voy a llegar con cara de no haber roto un plato.
En el mapa tienes el recorrido en bici de este tercer día. Sale de Villandry por el dique del Loira hasta Bréhémont, sube por el valle del Indre hasta Azay-le-Rideau, vuelve al Loira en Rigny-Ussé y termina en Chinon, a orillas del Vienne.
Los números marcan el orden de paso. Por debajo asoman las rutas ciclistas señalizadas de la zona. Debajo tienes los enlaces oficiales, el álbum fotográfico completo y la información práctica para tu recorrido. Información oficial, consejos y recomendaciones para la ruta. Accede al álbum compartido en Google Photos para explorar todas las capturas de esta etapa a máxima resolución. Villandry → Bréhémont (dique del Loira, por la D16) → Azay-le-Rideau (valle del Indre) → Rigny-Ussé → Chinon. Total — unos 55 km, llanos. Entre Villandry y Bréhémont la Loire à Vélo va por la D16, compartida con coches. La variante de Bréhémont a Azay-le-Rideau está señalizada, pero la web oficial la aconseja a ciclistas con experiencia por el tráfico. Azay-le-Rideau tiene estación en la línea Tours–Chinon, con unos ocho trenes al día que admiten bicis. Castillo y jardines, 14 €. Solo jardines, 8,50 €. De 8 a 18 años y estudiantes menores de 26, 8 € y 5,50 €. Gratis para menores de 8. La terraza de la torre del homenaje entra en la visita del castillo. Con la entrada de jardines se puede subir al belvedere del bosque, que también tiene buenas vistas. Abre a las 9 h de febrero a noviembre y tiene el distintivo Accueil Vélo. Web — chateauvillandry.fr 16 € de abril a septiembre y 13 € de octubre a marzo. Gratis para menores de 18 y para ciudadanos de la UE de 18 a 25 años. El primer domingo de mes, de noviembre a marzo, la entrada es gratuita. La visita lleva más o menos hora y media. Web — azay-le-rideau.fr Adultos 14,50 €, de 8 a 16 años 7,50 €, gratis para menores de 8. En 2026 abre hasta el 15 de noviembre, de 10 a 19 h de abril a septiembre y de 10 a 18 h en octubre y noviembre. Visita libre, sin guía. Sigue siendo de la familia Blacas, que lo heredó en 1885 y vive en una parte. Tiene el distintivo Accueil Vélo. Web — chateaudusse.fr Entrada 12,50 €. Reducida 10,50 € (de 7 a 18 años, estudiantes y familias numerosas). Gratis para menores de 7. El HistoPad va incluido. Abre todos los días salvo el 1 de enero y el 25 de diciembre, de 9.30 a 19 h de mayo a agosto, hasta las 18 h en marzo, abril, septiembre y octubre y hasta las 17 h el resto del año. Tiene aparcamiento seguro para bicis y kit de reparación. Web — forteressechinon.fr La oficina de turismo de Tours vende pases digitales válidos durante un año. El «Renaissance», con Azay-le-Rideau y Villandry, cuesta 28 €. «Les Authentiques», con Chinon, Azay-le-Rideau, Villandry y Langeais, 48 €. Web — tours-tourisme.fr La AOC Chinon es sobre todo tinto de cabernet franc, el breton de la zona. Muchas bodegas abren sus cuevas para visitas y catas, y la oficina de turismo tiene el listado. Web — azay-chinon-valdeloire.com Hôtel Le Plantagenêt — 12 place Jeanne d'Arc, 37500 Chinon. Teléfono 02 47 93 36 92. Web — hotel-plantagenet.com. Casa del siglo XIX frente a la plaza Jeanne d'Arc, junto a la ciudad medieval, con el distintivo Accueil Vélo. Datos revisados en octubre de 2026. Código ético — Ninguno de los establecimientos mencionados ha pagado por aparecer en este espacio.
EL LOIRA, POR LA MAÑANA
EL INDRE
EL LOIRA, OTRA VEZ
EL VIENNE
EL MAPA DE LA RUTA
GUÍA PRÁCTICA Y ENLACES — DÍA 3
LA LOIRE À VÉLO
Web oficial de la ruta, con los tramos, las variantes y los alojamientos Accueil Vélo.
CHÂTEAU ET JARDINS DE VILLANDRY
Horarios y entradas del castillo y de sus jardines.
CHÂTEAU D'AZAY-LE-RIDEAU
Horarios y reservas del castillo levantado sobre el Indre.
CHÂTEAU D'USSÉ
Horarios y precios del castillo de La bella durmiente.
FORTERESSE ROYALE DE CHINON
Entradas y horarios de la fortaleza sobre el Vienne.
EL BOTÍN FOTOGRÁFICO COMPLETO
LA RUTA DEL DÍA
SI EL DÍA SE HACE LARGO
CHÂTEAU ET JARDINS DE VILLANDRY
CHÂTEAU D'AZAY-LE-RIDEAU
CHÂTEAU D'USSÉ
FORTERESSE ROYALE DE CHINON
PASES DE CASTILLOS
VINO DE CHINON
DÓNDE DORMIR EN CHINON
LAS CINCO ETAPAS DEL LOIRA EN BICI
DÍA 1
De Blois a Amboise
DÍA 2
De Amboise a Villandry
DÍA 3
De Villandry a Chinon · Estás aquí
DÍA 4
De Chinon a Saumur
DÍA 5
De Saumur a Angers
En una de las carpas de óptica un señor me deja asomarme a su telescopio. Al otro lado, en una peña que a simple vista no pasa de mancha, hay un buitre con la cabeza hundida entre los hombros. Le veo las plumas una a una.
La FIO es la Feria Internacional de Turismo Ornitológico, la más veterana de su sector en España y la segunda más importante de Europa. Se celebra cada año en el Parque Nacional de Monfragüe, y contada de oídas suena a recinto ferial con moqueta y acreditaciones. Luego llegas y te encuentras con Villarreal de San Carlos, un pueblo de apenas diecisiete casas cerca de Plasencia, rodeado de carpas blancas. Por sus calles camina gente de media Europa con la cabeza levantada.
Era mi primera vez en Monfragüe. De vez en cuando me dejo caer por estos sitios justo en los días en que más sentido tienen, y hace unos años ya lo hice en Doñana, que conté aquí. La edición de 2022 venía después de un año en formato virtual por la pandemia y se notaba en los saludos. Abrazos largos entre gente que, por lo que pude escuchar, solo coincidía aquí, una vez al año, delante de un mostrador de prismáticos.
Los números acompañaban. Más de 109 expositores y una oferta de servicios de naturaleza que está entre las mejores de Europa. A eso hay que sumarle talleres, conferencias, exposiciones y espectáculos para niños, además de rutas ornitológicas con guías que saben lo que hacen, paseos en bici, senderismo y salidas en 4x4. La comarca entera lo vive como una fiesta y el sector lo tiene marcado en rojo en el calendario.
Yo me apunté a lo que pude. Conferencias, varias rutas guiadas, avistamiento de aves y una noche mirando estrellas. Madrugué para ver amanecer y me quedé en los miradores hasta que se fue la luz, que en este rincón de Extremadura es tan buena que da un poco de rabia no saber qué hacer con ella.
En la primera ruta guiada el guía iba nombrando pájaros por el canto, sin necesidad de mirarlos. Un herrerillo. Una curruca. Más allá, algo con un nombre que no me dio tiempo a retener. Yo disparaba hacia donde apuntaba todo el mundo. Por la noche revisé las fotos y encontré ramas, cielo, una mancha que podía ser cualquier cosa y la nuca de un señor con un chaleco de muchos bolsillos. Llevo años creyendo que fotografiar un sitio es una manera de entenderlo. Aquella mañana había hecho trescientas fotos de cosas cuyo nombre desconocía, y eso no se arregla comprando un objetivo más largo.
Primero los datos, que para eso también sirve este espacio. El parque ocupa 18.396 hectáreas en la confluencia del Tajo y el Tiétar. Fue el primer espacio natural protegido de Extremadura, en 2007 pasó de parque natural a parque nacional y además es Reserva de la Biosfera de la UNESCO. El clima es mediterráneo continental, con veranos muy calurosos e inviernos fríos. En febrero lo segundo se nota bastante.
El paisaje lo marcan las crestas de cuarcita y las laderas de pizarra, que caen en cortados sobre los ríos. En las gargantas crece un monte mediterráneo cerrado de encinas, alcornoques, madroños y acebuches. Arriba, en las paredes, viven las rapaces que justifican la feria. El águila imperial ibérica, el buitre negro, el alimoche. Abajo se mueven ciervos, gamos, jabalíes, zorros y ginetas, aunque a mí solo se me dejaron ver los ciervos, y de lejos.
El Salto del Gitano es el mirador de todas las postales. Una pared de roca sobre el Tajo con buitres leonados posados en cada repisa. Hay tantos y se mueven tan poco que durante un buen rato los confundí con la piedra.
Monfragüe es también destino Starlight, una certificación que protege la calidad de su cielo nocturno y promueve la observación astronómica como turismo sostenible. Tiene zonas de observación señalizadas y a lo largo del año organiza visitas guiadas nocturnas y talleres de fotografía de noche. Con tan poca contaminación lumínica la Vía Láctea se ve a simple vista.
La noche de la observación hacía un frío que no había previsto. Vengo de inviernos que se resuelven con una chaqueta fina, y allí arriba, pasadas las once, ni con guantes conseguía mover las ruedas de la cámara. El monitor iba señalando constelaciones con un puntero láser. A mi alrededor había parejas compartiendo un termo y grupos de amigos que se reían bajito. Yo estaba solo con el trípode, peleándome con el enfoque a infinito, y en algún momento dejé de intentarlo. Me quedé mirando hacia arriba con las manos en los bolsillos. No fue una experiencia mística. Fue, sobre todo, darme cuenta de que llevaba dos días hablando solo con guías y camareros.
A finales del siglo XVIII el camino entre Plasencia y Trujillo estaba lleno de bandoleros. Carlos III decidió fundar aquí una pedanía, Villarreal de San Carlos, que hoy depende de Serradilla, para instalar una guarnición fija que vigilara el tramo entre el puente del Cardenal y el puerto de la Serrana. Se le dio lo básico y nunca tuvo mucha gente. La media rondó siempre los treinta vecinos. Solo entre 1960 y 1970 llegó a los 180, con las obras de los pantanos del Tajo y el Tiétar. En el censo de 2014 constaban 13 habitantes.
Hoy tiene alojamientos, restaurantes, oficina de información turística, una tienda de recuerdos y el centro de interpretación del parque. De aquí salen la mayoría de las rutas a pie y de observación de aves.
El domingo por la tarde, mientras desmontaban las carpas, me acordé de esos trece vecinos. Durante tres días el pueblo se llena de miles de desconocidos con prismáticos que hablan de pájaros en cinco idiomas, y luego se van todos a la vez. Intento imaginarme el lunes en Villarreal y me sale algo muy parecido a lo que hago yo cuando vuelvo de viaje. Abrir las ventanas. Barrer. Sentarme un rato en una casa que de repente parece más grande.
El castillo está en lo alto de la sierra de las Corchuelas, a 465 metros, y se gana al final con 134 escalones. Los subí despacio. A media escalera me adelantó una señora de unos setenta años con bastones de senderismo, me dio las buenas tardes sin jadear y siguió. No pude devolverle el saludo hasta el rellano siguiente. Me digo que yo cargaba con la mochila de la cámara. Ella también llevaba una, y más grande.
Según las crónicas se levantó en el siglo IX, con cinco torres y dos recintos de muralla. La torre redonda que se conserva es del siglo XII, de cuando lo restauraron los caballeros de la Orden de Montegaudio. La torre pentagonal, de cuarcita, es ya del siglo XV y se hizo más para vigilar el paso del ganado trashumante que para defenderse de nadie. Pegada a ella está la ermita de la Virgen de Monfragüe. Durante mucho tiempo fue una ruina. Hoy está restaurado y se visita sin problema.
Desde arriba el parque se entiende de golpe. Los dos ríos, el Salto del Gitano abajo, la dehesa perdiéndose hacia el sur. Los buitres pasan a la altura de la cara, tan cerca que se oye el aire entre las plumas. Esa vez no levanté la cámara. Todavía estaba recuperando el aliento y tampoco habría sabido decir cuál de ellos era.
Dentro del parque hay siete rutas autoguiadas y bien señalizadas. Las tres interiores se hacen sin papeleo. Para otras hace falta una autorización por escrito que hay que llevar encima durante todo el recorrido, porque atraviesan zona de reserva. En cada título tienes el mapa oficial de la ruta.
Hasta el castillo de Monfragüe. Es el mayor de los recorridos interiores del parque y une tres tramos circulares que pasan por sus rincones más conocidos.
Arroyo de Malvecino y cerro Gimio. Circular, y con una buena muestra de la vegetación típica de Monfragüe.
Hasta el mirador de la Tajadilla. Fácil y agradable, entre pequeñas huertas, retazos de dehesa y matorral.
Hacia Serradilla. Necesita permiso, porque discurre por zona de reserva.
Une Villarreal de San Carlos con Torrejón el Rubio por la vía pecuaria. También necesita permiso.
Camino de Barbaón. Sale del aparcamiento de Malvecino, a unos metros de Villarreal, siguiendo la Cañada Real Trujillana. Necesita permiso.
Un tramo de Cañada Real entre Villarreal de San Carlos y Malpartida de Plasencia, cruzando el puerto de la Serrana. El firme es rocoso y muy irregular en todo el recorrido por el interior del parque.
Por si quieres hacerte una idea del parque antes de ir. En el mapa tienes localizado Villarreal de San Carlos, donde se celebra la feria y de donde parten casi todas las rutas del parque. Debajo tienes los enlaces oficiales, el álbum de fotos y la información práctica para organizar la visita. Información oficial, consejos y recomendaciones para tu visita Todas las fotos de Extremadura en nuestra galería de 500px. Cada año a finales de febrero, en Villarreal de San Carlos. La próxima edición está prevista del 26 al 28 de febrero de 2027. La entrada es gratuita. Viernes y sábado de 10 a 19 h, domingo de 10 a 15 h. Conviene revisar en la web si hay autobuses gratuitos y qué actividades piden inscripción previa. Villarreal de San Carlos está junto a la carretera EX-208, entre Plasencia y Trujillo. Es el centro de operaciones del parque y el punto de partida de las rutas interiores. Las rutas marrón, morada y negra necesitan autorización por escrito. Se pide en las oficinas de información de Villarreal de San Carlos y Torrejón el Rubio o en la Central de Reservas. Centro de Visitantes de Villarreal de San Carlos — 927 199 134. El parque organiza rutas interpretativas y observación de aves en sus miradores dentro del programa Conecta con Monfragüe, de marzo a junio y en octubre. Son gratuitas pero piden inscripción previa. Lo atraviesa la ruta roja. Al final hay 134 escalones, así que mejor subir con calma y con agua. Arriba está también la ermita de la Virgen de Monfragüe. No se puede dar de comer a los animales, salirse de los caminos señalizados, hacer fuego, bañarse ni acampar. Los perros pueden ir siempre que vayan atados. En algunas zonas no hay cobertura y en invierno las noches son muy frías, así que abrigo de sobra si vas a quedarte a ver estrellas. Código ético — Ninguno de los establecimientos mencionados ha pagado por aparecer en este espacio.
—Negro —me dice el señor.
Asiento muy convencido. Por la noche, antes de dormir, lo busco en el móvil para que no se me olvide y descubro que el buitre negro, en realidad, es marrón oscuro. No se lo reprocho. A mí también me pusieron nombre antes de saber cómo iba a salir.
UNA FERIA EN UN PUEBLO DE DIECISIETE CASAS
EL PARQUE NACIONAL
DESTINO STARLIGHT
VILLARREAL DE SAN CARLOS
EL CASTILLO DE MONFRAGÜE
SENDERISMO EN MONFRAGÜE
Ruta roja — 16 km. Dificultad media
Ruta verde — 7,9 km. Dificultad baja
Ruta amarilla — 8,9 km. Dificultad baja
Ruta marrón — 14 km. Dificultad media
Ruta morada — 13 km solo ida. Dificultad media
Ruta negra — 23,2 km. Dificultad baja
Ruta azul — 19 km solo ida. Dificultad media
MONFRAGÜE EN VÍDEO
EL MAPA
GUÍA PRÁCTICA Y ENLACES — MONFRAGÜE
FIO EXTREMADURA
Web oficial de la feria, con programa, rutas y actividades de cada edición.
RUTAS OFICIALES DEL PARQUE
Mapas, distancias y rutas guiadas gratuitas en la web de Parques Nacionales.
PERMISOS Y RESERVAS
Central de Reservas de Parques Nacionales, para las rutas con autorización.
GUÍA PRÁCTICA DE MONFRAGÜE
Web privada con alojamientos, actividades y empresas locales.
EL BOTÍN FOTOGRÁFICO COMPLETO
CUÁNDO SE CELEBRA LA FIO
CÓMO LLEGAR
RUTAS CON PERMISO
RUTAS GUIADAS GRATUITAS
EL CASTILLO
NORMAS Y CONSEJOS
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