La primera llegó enseguida. Según el programa, Sromowce, el primer pueblo río abajo, había sido famoso por sus bandadas de gansos. Lo crucé despacio, mirando a un lado y a otro de la carretera. Ni un ganso. (Al releerlo en casa vi que decía «fue famoso», en pasado. La agencia se había cubierto las espaldas.)
Primer apunte del acta. Gansos, cero.
Hacia el mediodía cruzamos a Eslovaquia por una pasarela de madera sobre el Dunajec y llegamos a Červený Kláštor, el Monasterio Rojo.
Segunda promesa. Rojo es, eso no se lo discuto, pero no de pintura. Le viene del ladrillo de las cornisas y de las tejas.
Lo demás no venía en el programa y es mejor. El monasterio lo fundó a principios del siglo XIV un noble llamado Kokoš para pagar un muerto. Uno de sus hombres había matado al hijo de un conde, y el tribunal le impuso doscientos marcos de plata, cuatro mil misas por el alma del difunto y seis monasterios. Este es uno de los seis. En 1545 lo asaltaron los caballeros del castillo de Niedzica, de donde veníamos nosotros, y los monjes escaparon cruzando el río. Nosotros llegamos por el mismo lado, con hambre y sin armas.
El vecino más famoso de la casa fue el hermano Cipriano, boticario del siglo XVIII, que dejó un herbario con 283 plantas descritas en cinco idiomas. De las plantas no se acuerda nadie. Se acuerdan de que, según la leyenda, se fabricó unas alas, subió a las Tres Coronas y se tiró. Unos dicen que aterrizó en el patio. Otros, que llegó volando hasta los Tatras. En 2024 Eslovaquia le dedicó una moneda de diez euros, con su cesta de plantas y, encima, la máquina de volar. Por si acaso.
Tercera promesa. Sobre el monasterio, decía el programa, se levantan las tres cumbres de las Tres Coronas. Saqué la cámara y conté. Cinco. Me cambié de sitio y volví a contar. Cinco.
Hice la foto con las cinco dentro, para que constara. Luego leí que el nombre viene de un alemán del siglo XIX, Kronenberg, el monte de la corona, que en polaco acabó en plural. Nadie volvió a contar.
Cuarta promesa, y aquí el programa se quedó corto. Del monasterio sale la Ruta de los Pieniny, un sendero estrecho, solo para caminantes y bicis, abierto en los acantilados de caliza a lo largo de toda la garganta. Abajo, el río verde. Arriba, la roca. En medio, nosotros, frenando cada dos por tres para no llevarnos por delante a nadie que fuera mirando hacia arriba.
Ahí dejé de levantar acta. Hice fotos sin comprobar nada, por el gusto de hacerlas, y me olvidé del programa durante un buen rato. Es lo más bonito que vi en toda la semana.
Al final del camino dejamos las bicis, que volvieron al monasterio en una furgoneta, y bajamos la garganta en balsa. Doce personas sentadas en fila y dos almadieros de pie, vestidos de montañeses, empujando con una pértiga contra el fondo y contando leyendas. Los paseos en balsa por esta garganta empezaron en 1832, así que las leyendas llevan casi dos siglos de rodaje.
Señalaban con la pértiga, y cada roca tenía su historia. Ahí, en lo más estrecho, el bandido Jánošík saltó el río de un brinco y dejó la huella del pie en la piedra. Allá, en la orilla eslovaca, unas agujas de caliza que llaman los Siete Monjes y que eran monjes de verdad, convertidos en piedra por ir detrás de una monja con malos pensamientos.
Una leyenda no se puede comprobar. Se escucha y ya está. Guardé el acta.
Comimos en el monasterio. En Eslovaquia todo salía todavía más barato que en Polonia, y eso que en Polonia ya se comía bien por poco. Eso no venía por escrito, y se agradeció.
Quinta promesa. Szczawnica, decía el programa, era una sorpresa agradable, con casas al estilo de los chalés suizos. Llegamos casi sin darnos cuenta. Un pueblo de balneario, de aguas minerales, con casas de madera de estilo montañés. Lo comparan con Suiza. Qué raro, ¿no? Tiene hasta una villa del siglo XIX que se llama Szwajcarka, la Suiza, por si a alguien se le escapaba el parecido.
En el grupo venían suizos. Le pregunté a uno si se parecía.
—Un poco —me dijo—. Aquí la cerveza es más barata.
Lo apunté como un sí.
Llegamos pronto. El programa ofrecía, para quien se hubiera quedado con ganas, alargar la tarde hacia la frontera eslovaca por un sendero metido en el bosque. Once kilómetros de ida y once de vuelta. Nos habíamos quedado con ganas.
Era precioso. Pero era el quinto día, y al siguiente nos esperaba la etapa más larga, cincuenta y siete kilómetros. Lo sabía mientras pedaleaba hacia la frontera, y seguí. A la vuelta las piernas ya no estaban para postres. Me pasa siempre. Cuando algo me gusta no sé cuándo parar, y casi nunca me acuerdo de que mañana también hay que pedalear.
La última promesa no era de la agencia. Era mía. Yo había llegado a Polonia convencido de que en estos pueblos, de noche, no pasa nada.
Esa noche terminamos en un pub de los que siguen igual que hace cincuenta años. La foto de Juan Pablo II, cómo no, presidía la sala. El guía que no pagamos tampoco se perdió esa. Hubo vodka y hubo bailoteos, el grupo entero, cada uno a su manera y ninguno bien. ¿Quién ha dicho que estos lugares son aburridos?
Yo. Lo había dicho yo.
Dormimos en el Nawigator, un hotel reformado por dentro que por fuera conserva un aire algo soviético. Antes de apagar la luz cerré el acta. El programa había acertado en lo importante y fallado en los gansos. El que había fallado en lo del aburrimiento era yo.
Este es el recorrido con su perfil. En el mapa y en el perfil van juntos el día 5 y el 6, de Niedzica a Rytro. Y en el mapa interactivo, los puntos del día sobre las rutas ciclistas señalizadas de la zona. En granate, el tramo eslovaco. Datos revisados en octubre de 2026 Todas las fotos del viaje por Polonia, en la galería de 500px. En la web polaca de Bird es el cuarto día, de unos 30 km, de Niedzica o Czorsztyn a Szczawnica. En la web en inglés la siguen llamando el día más espectacular y la alargan a 35-40 km por la Ruta de los Pieniny. Proponen dejar la bici en Lesnica, volver en minibús a Červený Kláštor y bajar la garganta en balsa. Más información en bird.pl y en birdcycling.com. Entre Sromowce Niżne y Červený Kláštor hay una pasarela de madera sobre el Dunajec para caminantes y bicis. No hay control de fronteras. El Monasterio Rojo es museo. Se visitan la iglesia gótica, el patio y las casitas de los cartujos, y el herbario del hermano Cipriano forma parte de la exposición. Abre todo el año, de mayo a agosto de 8.00 a 18.00, en primavera y otoño de 9.00 a 17.00 y en invierno de 9.00 a 16.00. Información de visita en la web del museo. Unos 9-10 km entre Červený Kláštor y Szczawnica, el 85 % por el lado eslovaco. Asfalto al principio y al final y tierra en medio. Solo bicis y caminantes. En Szczawnica y en Sromowce Niżne alquilan bicis que se pueden devolver en el otro extremo. De Sromowce-Kąty a Szczawnica son 18 km y unas 2 horas y cuarto, o 23 km y unas 2 horas y tres cuartos hasta Krościenko. En 2026 el billete normal hasta Szczawnica cuesta 103 zł (109 zł en julio, agosto y los puentes), más 8 zł de entrada al parque nacional. Hasta Krościenko, 126 o 132 zł, más los mismos 8 zł. La temporada va del 1 de abril al 31 de octubre, todos los días salvo el Domingo de Resurrección y el Corpus. Precios y horarios en la web de los almadieros. Salen de Červený Kláštor y terminan junto a Lesnica. 982 m y cinco picos. El mirador de la cima, Okrąglica, es de pago en temporada, caben unas quince personas y los días buenos hay cola. Es el monte más famoso de los Pieniny, pero no el más alto. El más alto es Wysoka (Wysokie Skałki), con 1.050 m. En la plaza Dietla están las villas de madera del balneario, la Szwajcarka entre ellas, y la Pijalnia, donde se pueden probar las aguas minerales del pueblo. Más información en Visit Małopolska. Nosotros dormimos en el hotel Nawigator, que sigue abierto y se reserva en las webs habituales. Código ético — Ninguna de las empresas mencionadas ha pagado por aparecer en este espacio.
LOS GANSOS
ROJO POR LAS TEJAS
TRES CORONAS, CINCO PICOS
LA RUTA DE LOS PIENINY
LA BALSA
SUIZA, QUÉ RARO
VEINTIDÓS DE POSTRE
LA ÚLTIMA PROMESA
LA ETAPA, EN MAPA Y PERFIL
LAS SIETE ETAPAS
PRESENTACIÓN — EL GUÍA QUE NO PAGAMOS
La ruta, la teoría del casete y un Papa en cada etapa
DÍA 1 — CRACOVIA
Cómo comprar un viaje por porciones
DÍA 2 — CRACOVIA, ZĄB Y ZAKOPANE
22 km cuesta abajo desde el pueblo más alto de Polonia
DÍA 3 — ZAKOPANE A NOWY TARG
46 km entre casas de madera, con desvío a Sucha Hora
DÍA 4 — NOWY TARG A NIEDZICA
44 km hasta un castillo y una noche de tormenta
DÍA 5 — NIEDZICA A SZCZAWNICA
28 km por Eslovaquia, balsas en el Dunajec y 22 km de propina
DÍA 6 — SZCZAWNICA A RYTRO
57 km, la etapa más larga, casi toda bajo la lluvia
DÍA 7 — RYTRO A STARY SĄCZ
17 km para despedirse, y otro Papa al final del camino
GUÍA PRÁCTICA — DÍA 5
EL BOTÍN FOTOGRÁFICO COMPLETO
LA ETAPA HOY
CRUZAR A ESLOVAQUIA
ČERVENÝ KLÁŠTOR
RUTA DE LOS PIENINY (PIENINSKÁ CESTA)
BALSAS DEL DUNAJEC (LADO POLACO)
BALSAS DEL DUNAJEC (LADO ESLOVACO)
TRES CORONAS (TRZY KORONY)
SZCZAWNICA
DORMIR EN SZCZAWNICA
MÁS ENLACES
BIRD — W DÓŁ DUNAJCA
La ruta en la web polaca de la agencia
MUSEO DE ČERVENÝ KLÁŠTOR
El Monasterio Rojo, horarios y entradas
BALSAS DEL DUNAJEC
La asociación de almadieros de los Pieniny
MÁS DE E+I EN POLONIA
Todas las entradas del blog sobre el país
Los Tatras en bici. Día 5 — Niedzica a Szczawnica, a ver si era para tanto
Día 5
28 km + 22 de postre
Por Eslovaquia
Niedzica — Szczawnica
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